El vertiginoso avance de la transformación digital ha llevado a un número creciente de organizaciones a adoptar entornos multinube como estrategia para ganar agilidad y resiliencia, e innovar. El enfoque tradicional de depender de un único proveedor ha demostrado ser cada vez más riesgoso, especialmente en lo que respecta a la continuidad operativa y la seguridad.
La diversificación mediante el uso de múltiples nubes no solamente permite a las empresas distribuir mejor sus cargas de trabajo, sino que también las capacita para cumplir con normativas locales, optimizar costos y responder con mayor flexibilidad a las demandas del mercado.
La estrategia multicloud va más allá de la simple diversificación de infraestructura, permite a las organizaciones acceder a una gama de servicios específicos y ventajas competitivas que cada proveedor de nube ofrece, como herramientas avanzadas de inteligencia artificial, capacidades de análisis de datos, opciones de almacenamiento distribuidas y servicios nativos. Esta combinación de recursos impulsa significativamente la innovación y la agilidad operativa, convirtiendo a la nube en un habilitador clave del crecimiento empresarial y no solamente en una plataforma tecnológica.
Además, uno de los motivos principales detrás de la adopción del enfoque multicloud es el cumplimiento normativo. En muchas industrias reguladas, como el sector financiero, el hospedaje de datos dentro del territorio nacional es una exigencia legal. Un caso claro de esto se observa en México, donde las regulaciones de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) exigen que las instituciones financieras almacenen sus datos en centros de datos ubicados dentro del país.
Sin embargo, esta diversificación también trae consigo importantes desafíos de ciberseguridad. Las distintas arquitecturas, herramientas, estándares y lógicas operativas de cada proveedor generan una complejidad que puede traducirse en brechas de seguridad si no se maneja adecuadamente.
Cómo fortalecer la ciberseguridad multinube
Las organizaciones que adoptan el enfoque multicloud deben redoblar sus esfuerzos para construir una estrategia de ciberseguridad integral, que no solo se limite a medidas técnicas, sino que abarque una visión de gobernanza y cultura organizacional. Para ello, desde Minsait se plantean ocho recomendaciones clave enfocadas a ayudar a fortalecer la seguridad en los entornos de múltiples nubes.
- Establecer una autoridad centralizada de seguridad que tenga el control total sobre las políticas de protección aplicadas en todos los entornos de nube. Muchas veces, cada equipo dentro de una organización gestiona su nube de manera autónoma, utilizando diferentes herramientas, normas y enfoques. Esta fragmentación no solo incrementa la complejidad operativa, sino que también da lugar al fenómeno conocido como “Shadow Cybersecurity”, en el que proliferan configuraciones no supervisadas o fuera del control de la empresa, similar a lo que sucede en con el “Shadow IT”. Para resolver esto, se recomienda formar un centro de excelencia con autoridad y visibilidad total, que asegure la coherencia de las políticas de seguridad a lo largo de todos los entornos multinube.
- Diseñar un marco de gobernanza unificado. Cada nube tiene su propia lógica y sus propios controles, pero la organización necesita una visión común que permita reducir errores, cumplir con las normativas aplicables y asegurar la trazabilidad. Un modelo robusto de gobernanza multicloud debe contemplar al menos cuatro pilares esenciales: control de acceso, clasificación de los datos, gestión de logs o registros, y políticas de auditoría. Así, no sólo se facilita el monitoreo, sino que también es posible demostrar el cumplimiento de normativas ante auditorías o investigaciones internas. La gobernanza unificada debe estar sustentada por una comprensión clara del principio de responsabilidad compartida en la nube. Si bien los proveedores se encargan de aspectos como la seguridad física, la infraestructura subyacente y algunos controles perimetrales, la protección de los datos, las aplicaciones y la configuración de servicios sigue siendo responsabilidad del cliente. Por lo tanto, las organizaciones deben asumir un rol proactivo en la gestión de su seguridad, sin asumir erróneamente que la nube es segura “por defecto”.
- Adoptar herramientas de seguridad agnósticas. Es vital implementar soluciones que no dependan de un proveedor específico y que puedan operar en múltiples nubes con una lógica unificada. Si bien cada proveedor ofrece sus propias herramientas nativas, confiar exclusivamente en ellas puede limitar la visibilidad y aumentar la complejidad. Las soluciones agnósticas permiten centralizar alertas, unificar políticas de seguridad y gestionar incidentes de manera coherente. Empresas especializadas como Minsait, por ejemplo, ofrecen servicios que permiten implementar este tipo de soluciones, trasladando el riesgo y la complejidad al proveedor de ciberseguridad, mientras que la organización se enfoca en su operación funcional.
- Crear un perímetro de confianza. A diferencia del modelo tradicional en el que existía un perímetro claramente definido, con el modelo multicloud, y el trabajo remoto, dicho perímetro se ha difuminado. Hoy, cada nube funciona como una isla, lo que requiere establecer un perímetro lógico basado en identidades, flujos de datos y puntos de integración bajo los principios del modelo Zero Trust. Lo anterior implica que cada identidad debe tener acceso solamente a los recursos que necesita, de acuerdo con los roles, ubicaciones, dispositivos y horarios, minimizando así el riesgo de acceso indebido o pérdida de datos.
- Fomentar una cultura sólida de responsabilidad compartida. Implementar soluciones tecnológicas no es suficiente si el factor humano no está alineado con la estrategia. Muchos empleados, incluidos desarrolladores e ingenieros de infraestructura, aún creen que la seguridad es responsabilidad exclusiva del proveedor. Por tanto, es crucial capacitar a todos los actores involucrados y fomentar el “accountability”, para que cada uno comprenda y asuma su responsabilidad en la protección de la información.
- Integrar prácticas de seguridad desde la fase inicial del desarrollo de aplicaciones y servicios. La incorporación de metodologías DevOps y SecOps es fundamental para asegurar que la seguridad se añada desde las etapas iniciales y se convierta en un componente intrínseco del ciclo de vida de las soluciones. Aquí se incluye el análisis de código, las pruebas de vulnerabilidades, un diseño seguro, la definición de requisitos de seguridad desde las etapas de análisis y una arquitectura pensada para resistir amenazas desde su concepción.
- La detección y respuesta a incidentes debe unificarse bajo una misma arquitectura. Cada nube tiene su propio sistema de alertas y reportes, pero sin una visión centralizada se corre el riesgo de pasar por alto incidentes críticos o de reaccionar de manera tardía. Las empresas deben contar con una consola única de monitoreo que permita investigar y responder de forma efectiva a las amenazas, apoyándose en proveedores de ciberseguridad certificados que tengan la experiencia y las herramientas necesarias para interpretar eventos de múltiples fuentes y correlacionarlos adecuadamente.
- Aplicar controles de acceso estrictos y dinámicos. Muchas brechas de seguridad ocurren por errores en la configuración de accesos o por otorgar privilegios excesivos a usuarios o administradores. Para evitar esto, es necesario implementar modelos de control basados en roles, otorgar privilegios mínimos necesarios, limitar accesos privilegiados por tiempo o sesiones, y establecer monitoreo continuo. Además, el uso de autenticación multifactor (MFA) se vuelve una práctica obligatoria, ya que fortalece el control de accesos en entornos distribuidos y evita accesos no autorizados aún si las credenciales se ven comprometidas.
Apuesta a la competitividad y la sostenibilidad
Las ocho recomendaciones antes descritas, si bien representan un reto significativo en términos de diseño e implementación, son más necesarias que nunca. La seguridad en un entorno multinube no puede depender de soluciones parciales ni de enfoques reactivos. Se requiere una estrategia holística que abarque tanto la tecnología como la gobernanza, la cultura organizacional y la capacitación continua de todos los actores involucrados.
En última instancia, adoptar una estrategia de ciberseguridad multicloud no es únicamente una decisión técnica, sino una apuesta por la competitividad y la sostenibilidad del negocio. Las empresas que logren construir entornos seguros, flexibles y resilientes serán las que lideren el mercado, ganen la confianza de sus clientes y se posicionen como referentes en un mundo cada vez más digital e interconectado.

